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miércoles, 2 de enero de 2013

MITOS Y RITOS. Los orígenes del séptimo arte.




La fecha exacta del génesis del séptimo arte ha sido motivo de numerosas disputas. Sin embargo, se considera el año de 1895 en el que los hermanos Louis y Auguste Lumière proyectaron La sortie des usines Lumière a los miembros de la Société d’Encouragement pour l’Industrie Nationel el 22 de marzo, y después, el 10 de junio dieron una exhibición privada al Photographic Congress en Lyon, Francia. El 28 de diciembre del mismo año, en el Hotel Scribe de París, se monta el primer evento cinematográfico a una audiencia, claro que para entrar a dicho evento había que pagar una módica cantidad.

A diferencia de las otras artes, como la pintura y la literatura,  el cine podía ser apreciado por masas a nivel global. Una de las grandes ventajas era la ausencia de sonido ya que podían reproducirse en cualquier país sin que existiera la barrera del lenguaje.

Charles Chaplin hizo su primera aparición frente a una cámara en enero de 1914, y  para el final del año ya era el personaje más reconocido a nivel mundial.

Los géneros cinematográficos no tardaron en aparecer. A los pocos meses de la creación de los hermanos Lumière, Georges Meliès ya creaba historias de fantasía, horror y ciencia ficción. Por supuesto, los documentales surgieron desde un inicio ya que la mayoría de los cineastas simplemente buscaban mostrar lo que veían a su alrededor. Más tarde surgió la comedia, seguida del drama, romance, thrillers e incluso, la pornografía.

Tampoco le tomo mucho tiempo a los directores utilizar las diversas técnicas cinematográficas. Para 1914 ya se utilizaban todo tipo de planos, inclusive los planos subjetivos y las secuencias de sueños.

Durante la tercera década de su existencia, la verdadera evolución no se vio reflejada en el desarrollo de técnicas, sino en el dominio del mercado. Antes de la Primera Guerra Mundial, Europa dominaba el mercado, mientras que Estados Unidos se dedicaba a importar estas producciones. En 1907, se estrenaron 1,200 películas en EUA únicamente 400 fueron producidas en este país. Por supuesto, todo dio un giro radical después de la guerra. Para los años 20’s, Hollywood gano posicionarse a nivel mundial siendo reconocido por atraer talentos (se podría decir que esto continúa en la actualidad).

Las épocas de oro del cine varían de país a país. Los años 20’s fue para Alemania y Rusia; los 30’s para Estados Unidos y Francia; Inglaterra e Italia con su Neo-realismo en los años cuarenta; los años 50’s fueron importantes para Japón; República Checa tuvo su época en los 60’s. 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

CINE EN CASA. 8 1/2 de Federico Fellini




Por: Juan Ramón Velázquez Mora (Invitado Especial)

La trama (si la hay) va así: Guido Anselmi es un prestigiado director de cine sufriendo un bloqueo creativo y problemas gástricos.  Los médicos le recomiendan un periodo de descanso en algo como un spa, adonde lo acompañan todos los que debería evitar: el equipo de rodaje completo, una amante y su esposa.  Todo transcurre mientras Guido trata de ocultar el hecho de que su creatividad parece haberse esfumado y no tiene ni la menor idea de cómo hacer la película que se supone está realizando.  Mientras todo lo presiona, se da tiempo para fantasear y mezclar deseos y reminiscencias con la vida cotidiana.  Todos bailan al final.

Antes de 8 1/2 Fellini había dirigido películas de calidad inigualable pero todavía deudoras de la generación anterior, la de sus maestros los neorrealistas.  Aunque cargadas con las preocupaciones estéticas y muchos destellos de la imaginación que después encontraría cauce libre, las películas "neorrealistas" de Fellini todavía no terminaban de destapar la botella que contenía al demonio.  8 1/2 representó el paso de un realismo que a Fellini sólo le servía como límite formal, hacia un acceso libre a las mareas del inconsciente, poniendo en imágenes un mundo interno e apariencia absurda, pero con una coherencia tan evocadora que no se me antojaría vivir en un mundo privado de sus imágenes.  La resonancia que Fellini alcanzó a partir de esta obra tiene muchas veces raíces autobiográficas.  Fellini moldeó la arcilla de su experiencia, de su memoria y de sus fantasías hasta volverla una escultura que no por ser personal pierde su alcance universal.

Las primeras veces que la vi presentía su grandeza pero no se me revelaba por completo.  Recordaba con especial emoción la secuencia final en la "nave espacial", con todos los personajes de la vida de Guido bailando con la marcha inolvidable de Nino Rota al rededor de una pista de circo.  Es una escena impactante, no importando si es la primera o la vigésima vez que uno la atestigua.  Sin embargo, la película en general me parecía confusa, extraña,barroca y hasta desesperante.  Tuve que verla una tercera vez (después de más de dos años de la última ocasión) para que se me descubriera su rotunda belleza.

No hay aspecto de 8 1/2 en donde no se note una intencionalidad por parte de su autor.  Dejando de lado los aspectos demasiado evidentes que tiene de relato autobiográfico, Fellini logra revestir con arte y oficio el núcleo vivencial y anecdótico del a historia.  Lo que importa va mucho más allá.  La película es deliberadamente barroca, deliberadamente extraña, deliberadamente confusa.  Todas los aspectos analizables son en esta cinta de Fellini un pedazo más para construir la catedral de buen gusto y maestría autoral que fue armando con paciencia de orfebre.  El arte de hacer películas alcanza un grado de sabiduría y equilibrio tan delicados que no siento que nada falte ni sobre en este ejercicio monumental de talento.

La única biografía válida para un artista es la que nos deja en su obra  Podemos distinguir el rastro de su vida interior a través de ella.  En el camino de todo creador hay nodos, puntos focales.  Hay obras que son las estrellas de la constelación, que ponen las pistas para el dibujo que le trazarán encima los críticos y los historiadores.  El casos e 8 1/2 es uno de los más claros ejemplos de obra trascendental para la historia de un creador de primera línea y, por ende, para la historia de su arte.